Notas de Elena – Lunes 16 de marzo – ¿Un conocimiento de Dios? – Escuela Sabática

Lunes 16 de marzo; ¿Un conocimiento de Dios?
Están por sobrecogernos tiempos que probarán las almas de los hombres; los que son débiles en la fe no resistirán la prueba de aquellos días de peligro. Las grandes verdades de la revelación deben ser estudiadas cuidadosamente, porque todos necesitaremos un conocimiento inteligente de la Palabra de Dios. El estudio de la Biblia y la comunión diaria con Jesús nos darán nociones bien definidas de responsabilidad personal y fuerza para subsistir el día de prueba y tentación. Aquel cuya vida esté unida con Cristo por vínculos ocultos será guardado por el poder de Dios mediante la fe que salva (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 101).
La vida en Cristo es una vida de reposo. Puede no haber éxtasis de la sensibilidad, pero debe haber una confianza continua y apacible. Vuestra esperanza no está en vosotros; está en Cristo. Vuestra debilidad está unida a su fuerza, vuestra ignorancia a su sabiduría, vuestra fragilidad a su eterno poder. Así que no debéis miraros a vosotros, ni depender de vosotros, mas mirad a Cristo. Pensad en su amor, en su belleza y en la perfección de su carácter. Cristo en su abnegación. Cristo en su humillación. Cristo en su pureza y santidad. Cristo en su incomparable amor: esto es lo que debe contemplar el alma. Amándole, imitándole, dependiendo enteramente de él. es como seréis transformados a su semejanza (El camino a Cristo, p. 70).
Los más profundos intelectos del mundo, cuando no están iluminados por la Palabra de Dios, se desorientan y aturden mientras tratan de investigar los asuntos de la ciencia y la revelación. El Creador y sus obras están más allá de la comprensión finita, y los hombres concluyen que la Biblia no es una historia fidedigna porque no pueden explicar las obras y los caminos de Dios a partir de causas naturales. Muchos están tan determinados a excluir a Dios del ejercicio de su voluntad y poder soberanos en el orden establecido del Universo, que degradan al hombre, la más noble de sus criaturas. Las teorías y las especulaciones de la filosofía tratan de hacernos creer que el ser humano llegó a la existencia mediante un proceso lento, no simplemente de un estado salvaje, sino a partir de la forma más baja de la creación animal. Destruyen la dignidad del hombre porque no quieren admitir el poder ni la gracia de Dios.
El Señor ha iluminado los intelectos humanos y ha derramado un torrente de luz sobre el mundo mediante descubrimientos de la técnica y la ciencia. Pero quienes los contemplan simplemente desde una perspectiva humana, llegarán con toda seguridad a conclusiones erróneas. Las espinas del error, del escepticismo y de la incredulidad se disimulan al ser cubiertas con los ropajes de la filosofía y de la ciencia. Es Satanás quien ha inventado esta ingeniosa manera de apartar a las almas del Dios viviente, separándolas de la verdad y de la religión. Es el quien exalta a la naturaleza por encima del Creador de la naturaleza (Alza tus ojos, p. 154).
Mientras educaba a sus discípulos, Jesús solía apartarse de la confusión de la ciudad a la tranquilidad de los campos y las colinas, porque estaba más en armonía con las lecciones de abnegación que deseaba enseñarles. Y durante su ministerio se deleitaba en congregar a la gente en derredor suyo bajo los cielos azules, en algún collado hermoso, o en la playa a la ribera del lago. Allí, rodeado por las obras de su propia creación, podía dirigir los pensamientos de sus oyentes de lo artificial a lo natural. En el crecimiento y desarrollo de la naturaleza se revelaban los principios de su reino. Al levantar los hombres los ojos a las colinas de Dios, y contemplar las obras maravillosas de sus manos, podían aprender lecciones preciosas de la verdad divina. La enseñanza de Cristo les era repetida en las cosas de la naturaleza (El Deseado de todas las gentes, pp. 257, 258).

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